jueves, febrero 07, 2008

En la ciudad





























"La ciudad" no deja de sorprenderme, cuando crees que la conoces, que más o menos sabes cómo funciona descubres otra corriente que te arrastra y te muestra que no es así.
El movimiento de la ciudad toma forma en puntos o encrucijadas que, aunque conocidos, sorprenden por su dinámica. Y sorprenden porque a pocos minutos o metros de ellos, un mundo que parece salido del pasado se mezcla con ella, con la ciudad, en todo su apogeo.
Pero para poder vivirlo, para poder descubrirlo, tienes que estar ahí en el momento oportuno... y éste no se encuentra durante todo el día en un mismo lugar.

¿De qué estoy hablando? me estoy refiriendo a la parte trasera de la estación central de Amsterdam, a esa zona que comunica el norte de la ciudad con el centro por medio del ferry -o transbordador- una zona en la que en las horas pico se desata un torbellino de gente que sube y baja del barco a pie, en bicicleta o en moto y que se mezcla con los andamios y zonas cerradas por obras que se están llevando a cabo detras de la estación. Una zona en la que a primeras horas de la mañana se mezcla la luz amarilla de las farolas con la de los faros de bicicletas, los edificios que comienzan a despertarse y una luz azul, acerada, del día que empieza. Y esa misma zona, a últimas de la tarde (alrededor de las 6), se vuelve a llenar de tragineo. Pero esta vez los que a la mañana nos dirigíamos al norte volvemos para el centro y todos aquellos a los que dejábamos junto a la estación nos están esperando para llenar el barco que dejamos vacío tras nosotros. Volviéndose a mezclarse las luces la tarde con las de la estación.

Una dinámica que, como la misma ciudad, se modificará con el tiempo y más concretamente en cuanto la linea del metro que comunicará el centro con el norte de la ciudad, cruzando el río bajo tierra, sea finalizada. Se acabarán entonces los amontonamientos a la espera de que llegue el barco, las vistas de la ciudad mientras nos alejamos de su orilla más urbana para adentrarnos en una Amsterdam de principios del 1900, industrial, de vivienda baja y social. Perfil que también cambiará con la llegada del metro y los nuevos planes de desarrollo urbano que ya se han puesto en marcha de la mano de firmas como Siza.

Pero continuemos nuestro viaje desde la Estación Central a Amsterdam Noord, bajemos por las escaleras del andén y atravesemos el hal de la estación para llegar a una zona en obras de donde partirán los autobuses cuando la terminal esté remodelada.

Caminemos bajo sus andamios mientras vemos el norte de la ciudad recortado en el horizonte a la luz del día que despierta y, junto con él, todos aquellos que andamos medio sonámbulos en busca del ferry. Repartidores de periódicos nos salen al encuentro cuando nos acercamos al punto de embarque, ciclistas luchan por ser los primeros de la linea de espera mientras los peatones nos abrimos paso entre ellos. Una vez abierta la compuerta decenas de ciclistas, motoristas y peatones salen disparados dirección al centro.

En el transbordador ya sólo queda disfrutar del largo viaje de cinco minutos -dentro si llueve, fuera si hace una buena mañana- y, una vez abierta la compuerta, salir disparados entre ciclistas, motoristas y peatones adentrándonos en la ciudad dormida. Mientras, a nuestra espalda, el barco se vuelve a llenar de pasajeros y la ciudad al otro lado del río despierta.


Fotos: SAL
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3 comentarios:

Maritza Chavier dijo...

Hola Susana aprovecho para darte las gracias por tu visita a la casa que habito, y me alegra poder conocer con tus vivencias, la ciudad de Amsterdam con todos sus dinamismos

un saludo venezolano

womanasecas.blogspot.com dijo...

Hola Su!! Pasé a saludarte y me enganché con la lectura de los últimos posts. Muy buenas crónicas!!Saluditos.

Anónimo dijo...

muy pronto voy a viajar a amsterdam, es verdad que hay algunas líneas de ferry que van desde el centro al norte que son gratuitas? qué tan interesantes son los lugares de destino de esas lineas gratuitas (si es que existen)?
el blog está muy bueno, saludos desde Montevideo!
Conra