domingo, octubre 02, 2005

Espacios (in)habitados


La Espera, Eulália Valldosera

Gracias a la revista "Arte y Parte" descubrí a Eulália Valldosera, artista catalana que a comienzos de los ´90 llegó a Amsterdam con una beca para continuar sus estudios en la Rietveld Academie.

En el artículo que Francisco Javier San Martín le dedica en ésta revista (nr.31), titulado "El cuerpo recuerda", describe su trabajo de la siguiente manera:

(...)Los límites de la casa, la construcción como vivencia y experiencia en las tareas que la recorren, los momentos perdidos, las tareas monótonas, la limpieza, el trabajo que se realiza cada día pero que no se acumula, ya que su finalidad es que todo quede como al principio.

Éstos y otros fueron los argumentos que la artista desarrolló en los primeros años noventa. Asimismo los objetos que se encuentran en la casa y el cuerpo que los maneja. Los objetos y el cuerpo en un interior. Relación de cada uno de los objetos con el cuerpo: correspondencia, a la manera de Baudelaire, de las cosas de la vida con otras tantas partes del cuerpo, con los sentidos que piensan y maquinan. También, a la manera medieval -a modo de emblema- las correspondencias de un sistema biológico, abierto, con otro inerte, duro y simbólico. La relación del cuerpo con la casa y a través de ella, la visión femenina, sobre su existencia ensimismada: autoexploración, autoconocimiento. El melic del món.
(...)

Ésto, y la visita que realizamos el domingo pasado al FOAM donde Marrigje de Maar exponía una serie de fotografías de interiores de viviendas en China (y otra serie realizada en el oeste de Finlandia, 2003), me hizo detenerme a pensar sobre nuestra relación en el espacio con los objetos que nos rodean.

De Maar decía en la introducción a su exposición que "el interior delata la personalidad de sus habitantes", esto es algo que se ha escuchado y leído ya tantas veces que no nos paramos a pensar en ello. Sin embargo, al estar ahí, de pié, frente a sus fotografías de pequeños interiores desordenados (desordenados para mi, para su inquilo tendrían un orden indiscutible que a mi se me escapaba), llenos de objetos a los que no les encontraba diferencia ni referencia entre una fotografía y otra; me dí cuenta de que para poder destilar sus personalidades necesitaba conocer ese entorno.

Resultó que para mí todas esas habitanciones eran tan iguales como para nuestra amiga Virginia las caras de los habitantes de Uagadugu (capital de Burkina Faso, país centro africano), ciudad a la que se ha ido a trabajar por dos años. En una conversación que tuvimos con ella nos decía que al principio le parecían todos iguales, no podía distinguir sus rasgos porque no estaba acostumbrada a sus caras, y a ellos les pasaba lo mismo: todas las caras blancas eran iguales.

Esa sensación tuve pues mientras observaba esas fotografías, me faltaba información para poder descifrarlas.

Las fotografías de Valldosera añadían además otro dato: el tiempo. Pero como vuelve a decir Francisco Javier San Martín "(...) no tanto la duración, ese tiempo científico de un acontecimiento que discurre de A a B, sino el tiempo confuso, enmarañado e intangible de lo que aún no ha ocurrido o lo que está por suceder."

En sus fotografías e instalaciones podía suponer lo que había pasado o podría suceder, en la de Marrigje no (y no sólo por ser tan estáticas en comparación con las de Valldosera, mi conocimiento no da para tratar de la composición fotográfica), quizás lo podía intuir... pero, ¿no estaría occidentalizando esos espacios, y por tanto sus usos y las relaciones con los objetos, en mis pensamientos?

Por supuesto, hay actos -como en la instalación de La espera- en la que su insinuación no está sujeta a una cultura determinada, es algo que puede ocurrir tanto en un interior chino como en uno finlandés, español u holandés; pero su entorno, los objetos, el espacio, nos cuentan tanto más como el acto de espera en sí mismo.

Y es esa relación consciente o inconsciente, tan ligada a una cultura o entorno, la que me dejó impresionada y con la necesidad de profundizar un poco más en ella, veremos que sale de esto...

12 comentarios:

jAz dijo...

Interesante reflexión Susana, no es suficiente la contemplación, hay que sentir el espacio, los efectos de la globalización se comienzan a manifestar en el diario vivir de las personas, en su relación con el espacio, en sus hábitos, en los objetos de uso común que posee tanto un habitante de China como uno de Argentina, ya no es tan fácil apreciar esa correspondencia espacio-cultura a simple vista, ahora debemos enfocarnos a la relación espacio-cultura-tiempo para interpretar y tratar de entender esa homogeneización cultural (y por la que se ha comenzado a revalorar lo auténtico en estos días), y que hace que un espacio interior habitable "X" se asemeje tanto a otro "Y" inmerso dentro de otra cultura a miles de kilómetros de distancia...

¿no es el espacio delimitado por el hombre, tanto arquitectónico como urbano, tan interesante de estudiar como para conocernos mejor a nosotros mismos?
Visto desde otra perspectiva: la clave para entender esas delimitaciones, interpretaciones y vivencias del espacio es el estudio del hombre, su entorno y su evolución en el tiempo...

delimitación del espacio, cultura, tiempo, medio ambiente, el ser humano: ARQUITECTURA.

Saludos, un gusto leerte...

MrMann dijo...

Nunca he podido entender las críticas de arte...

Fabrizio dijo...

Gracias por darnos a conocer a esta catalana que por la foto que muestras en tu post debe ser una gran artista.
Un abrazo.

Fabrizio dijo...

Susana: Un gustazo que hayas pasado por mi blog. Desgraciadamente no me saqué la lotería sino hubiera ido sin duda a salutarte a ti a y a Juan. Me imagino que has estado inactiva en cuanto al blog porque estas muy ocupada profesionalmente. Esperamos tus post, porque siempre cuentas cosas interesantes y además con un enfoque optimista y positivo. Un abrazo.

Rene dijo...

Hola Susana
Que interesante tu post. hay una sensacion fenomenologica muy cerca a lo que Gaston Bachellard describia, que nuestra casa es parte de una experiencia real como también virtual, por medio de la memoria y los sueños.
Las esquinas, los muros, olores y objetos habitan nuestra memoria e intimidad. Los vamos paseando de lugar enlugar...
Gracias por la recomendacion del libro ya lo lei en la semana sube algo al blog sobre el tema.

Rene

Susana Aparicio dijo...

Estabas inspirada jz!! gracias por tu comentario, me ha encantado y ha dado pie al post que voy a publicar en un ratito. :o)

Nicolas, es que esto no es una crítica de arte... ;oP

Hola Fabrizio! que pena lo de la loteria...je. Y si, no he podido escribir mucho ultimamente porque estaba a tope, pero ya estoy de vuelta :o)

Hola Rene, un gusto leerte, muy interesante tu comentario. Voy a estar al tanto de tu blog para ver que te ha parecido.

Un abrazo a todos!

EnigmasExpress /Gandica dijo...

Signos en rotación.

Chafa dijo...

Veo tu foto y pienso...

¿No te vi en la Ciudad de México hace dos semanas cenando en el Salón Corona con gente de arquitectura.?

Saludos

Rafa.

Lizette dijo...

Vecina, dónde andas??

Rain dijo...

Susana, un post como éste, lo profundizo más para comentarlo.

¿Y cuándo vienes?

Abracillo y :)

Maria de las Conchetas dijo...

Lo tuyo es re-profundo. Qué bueno! Ojalá algún día pueda escribir como vos. Mientras tanto podés ver mi weblog que intenta ayudar a todo el mundo pero especialmente a los/las argentinos/as que vivan en Holanda.

http://mujerdemundo.blogspot.com

Chaucito!

Fabrizio dijo...

Susana: Los mejores deseos para este 2006. Espero que continues con tu blog. Un abrazo.