sábado, febrero 19, 2005

Aves de paso


Migratory birds, Pavel Miguel. Material: metal and plaster



Bienvenidos! decía el cartel.

Un grupo de unas cincuenta personas se apresuró a pasar por debajo de la puerta para cruzar la linea que los separaba de su destino. Ya esta! por fin! después de tantos meses de espera y dificultades lo habían conseguido: les habían dado permiso para entrar en el país. Eso no significaba todavía que pudiesen quedarse en él pero no importaba, de momento estaban allí, luego ya verían.

A muchos de ellos los esperaban sus parejas, sus maridos o mujeres, con grandes espectativas. Ya no pensaban en esos malos ratos, en los momentos de desesperación luchando con los papeles y la burocracia. Se miraban unos a otros con cara de alegría, recordando las historias que cada uno había contado.

Allí estaba Abdulai, de origen ganés, casado con una holandesa desde haciá seis años y con un hijo de dos. A él le habían devuelto a su país a pesar de estar casado con una autóctona y llevar ya varios años viviendo allí, primero tendría que quedarse en su país de origen mientras realizaba los trámites que le otorgarían el permiso para poder pedir el permiso de residencia (valga la redundancia), que no era lo mismo que el papeleo que llegaría después para legalizar su residencia, por supuesto! Estaba todo muy claro, solo había que utilizar la lógica para comprenderlo...

Huda, con Nabegué de la mano, miraba constantemente a su alrededor buscando a su marido. Este había llegado dos años antes como refugiado político para ver como estaba la cosa y, si todo iba bien, las traería consigo más tarde. Por fín había llegado ese momento, a él lo habían reconocido como asilado y ellas habían escapado con una maleta en la mano y una mochilita a los hombros de Nabegué, no traían más pertenencias que esas. Pero no importaba, ahora se iban a poder juntar. Bien es verdad que primero les tocaría estar en un campo de refugiados, entre dos y tres años, mientras se estudiaba su caso y que eso significaba que estarían todavía separados ya que a él le habían concedido una casa en un pueblecito muy pintoresco pero, de vez en cuando, las podría ir a visitar al campo. "No importa" seguía pensando "sólo es cuestión de esperar un poco más..."

Ghizlane ya entendía un poco de holandés...o al menos eso creía hasta que oyó hablar a los policías que los guiaban sin comprender nada. Su futuro marido le había enviado al pueblo un reproductor de CD's y CD´s con las lecciones de holandés que había tenido que estudiar minuciosamente para poderse presentar al examen. Esto último no había sido facil, como ella vivía en un pueblecito de la montaña lejos de la capital donde no había teléfono tuvo que caminar 20 km hasta el sitio más cercano y desde allí realizar la conferencia con Holanda para que le tomasen el examen através de ese aparato que no dejaba de crujir y hacer ruidos raros. Para poder pagar la llamada había estado ahorrando medio año y Monir le había enviado también una suma considerable de dinero para ayudarla en los trámites y el viaje. Pero eso tampoco importaba, había aprobado sin saber cómo y ahora podria ir a ese país tan deseado del que tanto le habían contado. Sabía que no había terminado con la burocracia, ahora tendría que iniciar también los trámites para poder establecerse allí pero de eso ya se preocuparía más tarde...

Hochi Ming se sentía perdida, no entendía nada, ya había estado muchas veces con su marido en Holanda de vacaciones pero esta vez era distinto, en el último viaje no la habían dejado entrar porque venían para quedarse y ella no tenía el pasaporte. Ahora parecía que lo tenía ya todo en regla para poder entrar y comenzar también los tramites. Su marido, Hans, tampoco entendía nada: llevaba 10 años estacionado en China por su trabajo, allí había conocido a Hochi Ming, una abogada que trabajaba para la firma que representaba a su empresa, se gustaron, tardaron en dar a conocer sus sentimientos pero después ya no hubo quien los separase...hasta que él tuvo que volver a Holanda. Una vez aquí le dijeron que no podía traer a su mujer así como así por muy holandés que fuera, primero tendría que demostrar que estaban casados y para eso había un trámite de seis meses, en ese tiempo ella no podría entrar a Holanda ni como turista. "Espero que no cambien de opinión en el último momento y tenga que volver a Hong Kong de nuevo" se le cruzaba una y otra vez por la cabeza "de todas maneras no me siento querida en este país..."

María acariciaba la cabecita de su hija Victoria, hoy hacía justo un mes que Miguel la había llamado diciéndole que ya estaban arreglados los papeles para que la familia pudiera unificarse. Le había llevado un año y medio conseguirlos desde que salió de manera ilegal del país para pedir el asilo político que afortunadamente se lo habían concedido de forma bastante rápida... un año habían tardado solamente! Miguel le había contado por teléfono que después de que lo dejaran salir del centro donde estaba en espera de la resolución lo único que le habían dado era un billete de tren para llegar a la estación central de Amsterdam y una tarjeta de teléfono de cinco euros. No tenía casa ni amigos a los que acudir, no sabía a donde ir ni a quién pedir ayuda. Con la tarjeta llamó a su abogada, ésta le dió la dirección de una organización que ayudaba a inmigrantes hispanohablantes "toma el bus 22 y bájate en el Harlemmermeerplein" le había dicho. Después de preguntar de dónde salía el bus 22 sin saber lo que era un "bus" había estado como cuatro horas esperándolo. En ese tiempo vió pasar muchas guaguas con el número 22 pero en ninguna decía "bus". Finalmente alguien le explicó "eso es el bus" y pudo llegar sin problemas a Casa Migrante donde lo ayudaron a encontrar alojamiento, trabajo y los papeles para poder reunir a su familia con él. Ahora sólo restaba aprender el idioma, que Miguel ya hablaba más o menos, y buscar un trabajo pero eso no iba a ser dificil les habían dicho, aquí dan un curso gratis de holandés a todos los recien llegados (legalmente) y un curso de integración donde te explican las costumbres locales como "qué llevar a un cumpleaños, como funciona el transporte público y esas cosas". Iba a ser dificil aprender un idioma tan raro en el que parecía que hablaban con una patata en la boca pero no importaba... por fin iban a reunirse con Migel!

Alguien en uniforme había llegado, sacó una lista y comenzó a decir nombres, las personas correspondientes se iban acercando a él, una puerta se abrió y ahí, amontonados, los estaban esperando unas caras relucientes y llenas de ilusión... sus familias!!



Los nombres son ficticios, las historias son reales, las han vivido amigos y conocidos o las he leido en reportajes y visto por la tv. Una de ellas, la del examen por teléfono, es la propuesta del gobierno actual para dificultar la entrada de inmigrantes al pais.

6 comentarios:

Luc dijo...

Qué fuerte... Pensaba que Holanda era un país más "tolerante" (como dicen ellos mismos).

Marcela dijo...

La situacion de la migración es todo un caso! Que padre cuentas las historias de la gente con un tema tan internacional.

Susana Aparicio dijo...

guiri, si, el tema esta mal, y desde que Verdonk esta al poder aun peor...
De todas maneras me parece que la cosa es parecida en la mayor parte de los paises que tienen una alta inmigrancion. El trato que se da a las personas y los tiempos con que se hacen las cosas son desesperantes, aqui hay gente que ha estado 10 años en un campo de refugiados para despues oir que no se le aceptaba en Holanda y que se tenia que volver a su pais... 10 años!! 10 años sin poder hacer nada, una vida tirada...

Marcela, bienvenida por aqui! espero verte mas seguido ;o) tu blog me ha encantado!

un saludo a los dos!

Charito Piedra dijo...

buenos días... Susana me encanta lo que escribes....y como dice Guiri, pensé que holanda era mas tolerante... sabes hace unos meses conocí a un chico , sudamericano.....lleva años viviendo a España y es una familia " bien".... me hizo varios comentarios muy xenófobos...no entiendo como alguien que en su momento vino aquí puede comportarse de esa manera con gente como el... la pena es que nos olvidemos de nuestras raíces.. besitos

MrMann dijo...

Yo trabajé ilegalmente en un país del resto de Europa, antes del 92, tuve que pasar por los controles de aduanas y todo eso, buscarme trabajillos "de ilegal"... más tarde, mi ex y yo nos casamos, entre otras cosas, porque si no ella no podía permanecer en España. Cómo cambia todo, qué poca memoria... El miércoles pasado fui a ver en Zaragoza al bundeskanzler Schroeder, en un acto del "psoe", y el local estaba lleno no sólo de "sociatas", sino de gente que vivió muchos años en Alemania y que ha vuelto a España en su vejez. Qué poca memoria tienen los españoles, pero qué poca memoria...

Susana Aparicio dijo...

Charito, pues parece que ultimamente en Holanda tienen algo de "tolerancia 0", y si, a mi tambien me sorprende que precisamente la gente que ha sido emigrante sea la que mas critica tiene con ellos una vez que esta asentada...

MrMann, si... realmente sorprendente, España, pais de emigrantes por naturaleza parece olvidarse de ello cuando se trata de los inmigrantes a los que tiene que recibir... Pero parece que esa es la tonica general, no?