miércoles, enero 11, 2006

La casa globalizada


La última casa. Oleo sobre tela. Autor: Nemesio Antúnez.

El comentario que jaz me dejó en el mensaje anterior en el que hablaba del efecto de la globalización en la vida diaria y, en nuestro caso, en el interior de la vivienda me hizo venir a la mente una serie de imágenes y lecturas relacionadas con este tema.

Es curiosa, en verdad, la repercusión que pueden tener en nuestra cotidianeidad cosas tan “simples” como puedan ser la distribución de la vivienda o los objetos que se encuentran en ella. Objetos y espacios que sacados de su contexto nos cambian los patrones de vida o nos desorientan por no corresponder con la ubicación a la que estamos acostumbrados.

Uno de estos casos los sacó a relucir la socióloga japonesa Sichuko Ueno en una conferencia que dio en 1995 en el Averi Hall de la Universidad de Columbia, y que más tarde la revista Fisuras (n°6, 1998) reproduciría en castellano.

En este artículo se describía, entre otras cosas, cómo la vivienda japonesa había estado basada en la distribución de la casa rural, llamada campo de arroz, hasta comienzos de los ´50. Hasta este periodo la vivienda se dividía claramente en cuatro partes.
"La cabeza masculina de la casa y su mujer dormían en el cuarto principal, inmediatamente al lado estaba el cuarto en el que dormían juntos el resto de la familia. A este dormitorio solo se podía acceder a través del dormitorio principal".
En la sociedad rural las relaciones sexuales disfrutaban de una cierta libertad sexual bajo control comunal, de tal manera que por la noche un chico podía visitar a una chica en el dormitorio compartido. Pero para ello devía atravesar primeramente el dormitorio de los padres y tener relaciones con ella en el dormitorio común, por lo que los padres sabían perfectamente quien con quién y cúando tenían relaciones sexuales. "Las reglas del juego eran similares a las del ritual de matrimonio de visitas del Japón antiguo: cuando una hija recibía la visita de un candidato los padres fingían ignorancia; pero cuando pensaran que había encontrado una pareja adecuada, lo harían público. El matrimonio tenía lugar cuando una relación había sido aprobada públicamente, pero la cohabitación no sería necesariamente el siguiente paso."

En los años ´50 se estableción el concepto moderno de familia y fué entonces cuando se estableció el tipo de vivienda urbana conocido como "nLDK" (LDK= Living room, Dining room, Kitchen area, donde n es el número de habitantes menos uno que corresponde con el número de dormitorios) en el que cada hijo dispone de un dormitorio propio y el padre y la madre comparten el suyo partiendo de la idea de que el lazo conyugal era el mismo que el lazo sexual. Al no responder esto último siempre a la realidad familiar japonesa, en la que la libertad sexual de los miembros implica que se puedan (o se acepten) tener relaciones sexuales fuera del lazo matrimonial, se produjo un cambio en el empleo del espacio y la intimidad de sus miembros, que no aceptando siempre la imposición de un espacio compartido terminaban organizándose para obtener cada uno de ellos su propia intimidad.


1. Esquema de Yamamoto de una vivienda nLDK donde cada cuarto individual es un fondo de saco y hay un espacio común para la familia.
2. Esquema inverso de la misma vivienda donde cada cuarto individual tiene un acceso desde el exterior y el cuarto común familiar es un fondo de saco.



3. Transformación del espacio de la esposa. Cada miembro de la familia está en un cuarto individual y no hay espacio privado para la esposa.
4. La esposa puede invadir cualquier lugar de una familia.
5. En un proceso de individualización la mujer llega a aislarse. Pide su propio espacio individual.


"Un estudio realizado por Asahi Kaesi, un fabricante de elementos domésticos prefabricados, describe el uso real del espacio según las costumbres en el dormir, en familias urbanas a mediados de los años ´80. Más de un 15% de los matrimonios estudiados tenían dormitorios independientes para marido y mujer, este porcentaje aumentaba con la edad. En algunos casos la mujer había instalado su dormitorio en la habitación de un hijo o una hija que se había ido a estudiar a la universidad. En otros casos, el marido había instalado un pequeño despacho para trabajar en casa, donde, al cabo del tiempo, se había instalado también una cama."

Arquitectos como Kurosawa, Kengo Kuma o Yamamoto han presentado a lo largo de las últimas decadas distribuciones de viviendas en las que cada miembro de la familia dispone de su propio dormitorio. En estas viviendas es la sala de comer la que define la familia: "Como nos dice la antropología, la comida nos dice quién es familia y quién no. La sexualidad (y por tanto el dormitorio compartido) ya no define la unidad familiar."
Sin embargo la introducción de elementos extraños a una cultura no tienen porqué significar la destrucción de ésta, sino que pueden hacerla destacar frente a un fondo globar.

Una imagen muy clara de cómo la cultura occidental se introdujo en Oriente sin que por ello la cultura oriental se viese atacada en su raíces se encuentra en las películas de Wong Kar Wai. A cualquiera que haya visto "In de mood for love" o "2046" no ha podido dejar de llamarle la atención el mobiliario, tejidos, música y costumbres tan occidentales que se ven reflejadas en el Shangai de los años ´60, mezclándose en una simbiosis perfecta con los kimonos y costumbres chinas de la misma época.

En la película, del mismo director, "Happy Together" se representa la historia de una pareja homosexual china que por ciertas circunstancias acaba viviendo en Buenos Aires. En esta película, en la que se deja ver una pareja de inmigrantes chinos en una sociedad totalmente diferente a la suya, los personajes viven al margen de esa sociedad que han tomado "de prestado" y que, sin embargo, está constantemente presente a lo largo de toda la cinta, ya sea en los objetos que los rodean: los típicos ceniceros Bols de los años ´70 (como los cinzano en la España de la misma época); como en sus espacios habitacionales: la vida en el conventillo porteño (casonas divididas en pequeñas viviendas comunicadas entre ellas a través del patio interior, algo así como las casas descritas por Fernando de Rojas en "la Celestina"); o en las vida nocturna de los barrios bajos de esta ciudad cosmopolita.

Wong Kar Wei nos deja ver, con una fotografía impecable, unos actores fabulosos y un cuidado extraordinario en la escenografiá, cómo elementos de diferentes culturas, periodos y clases sociales se pueden y se entremezclan haciendo sobresalir las características locales por encima de las "globales". Remarcando de esta manera que lo "global" no tiene por qué destruir lo "local", haciendo que esto último pase desapercibido sino que, muy al contrario, pone de manifiesto unas carectirísticas particulares de una sociedad o cultura, diferenciándolas muy claramente de un entorno más globalizado, un entorno que uno se puede encontrar tanto en Buenos Aires como en Shangai, en París como en Chicago.

Ya sólo queda la pregunta del qué sucederá cuando lo global sea lo "cotidiano" y lo local lo "exótico" como parece ser que ya está sucediendo.

6 comentarios:

Fabrizio dijo...

Susana como siempre tus post tan interesantes y bien documentados. Ah ¡Que japonesitos estos! Y luego nos critican a los cubanos por liberales pero te juro que no le llegamos ni a los zapatos a ellos. Yo creo que la casa globalizada es algo que viene con el desarrollo, ya en las casas modernas se dejan instalaciones electricas que cubran las necesidades de lavadoras, secadoras, lavavajillas, hornos de microndas, etc. Los ductos para la tv por cable y el telefono. Los contactos para computadoras e internet, aun cuando este sea inalambrico. En cuanto a los espacios por lo menos de este lado del planeta la tendencia moderna en casas de nivel medio es que cada habitación tenga su baño y además un medio baño para uso común.

Rene dijo...

Hola Susana
Feliz año

Saludos
de tee-jay

Rene

Ruthita dijo...

Susana!!!!!!!!!!
Me encanta leer tu blog otra vez!
deseándote un 2006 lleno de felicidad y alegría
un abrazo desde Canadá

Susana Aparicio dijo...

Fabricio, pero eso ya es decadencia! jajaja, un baño en cada habitación!

Hola Rene! que ha pasado que ya no se pueden dejar comentarios en tu blog?
Ah! y ya he visto que tu libro está a la venta desde febrero! asi que en unas semanitas espero tenerlo en casa.

Ruthita!!! que gusto leerte de nuevo!!
Un abrazo a ti y a los tuyos!

Rain dijo...

La complejidad de lo vivencial con lo arquitectónico, de lo que asimila la idiosincracia y de lo que absorbelo nuevo, es muy, muy interesante. Lan nuevas inteligencias y sensiblidades apuntan a humanizar al los individuos que viven en sociedades como la japonesa.


Este es un post para releerlo.
¡Albricias Susana!

Rain dijo...

Ah, la foto es tan singular...

martes 17 de enero, en Lima 11.23 a.m