miércoles, octubre 06, 2004

Buenos Aires querido



Buenos Aires es una gran paradoja... repetiré lo que he oido en muchas ocasiones y que no me queda más remedio que corroborar: Buenos Aires es una ciudad más europea que cualquier otra ciudad de Europa.
Y es verdad, en ella se respira la elegancia parisina, el dinamismo londinense y el cosmopolitismo barcelones y sin embargo tiene una personalidad bien argentina, o mejor dicho: bien porteña (lo que es de primordial diferencia).

En que se refleja? es dificil de definir, creo que tiene que ver con la actitud de sus habitantes, con su curiosidad innata, su necesidad de hacer, crear y descubrir constantemente cosas nuevas, una necesidad que los lleva casi al borde de la esquizofrenia. Quizás sea por eso que veo Buenos Aires como una ciudad frenética y hasta vertiginosa, está continuamente en movimiento, gente que entra y sale de los comercios y oficinas, gente aglomerada a la entrada o salida de un teatro, de un cine, de una exposición, de una sala de conciertos, gente haciendo cola mientras se pasea por el mercado de artesanías de la Recoleta, jóvenes diseñadores habren tiendas en Palermo Viejo de muebles, ropa, bisutería, todo de su mano y sueños, Puerto madero reforma sus docs para dar acogida a los nuevos yuppies de la ciudad y junto al mercado artesanal de Recoleta donde los vendedores se juntan a tomar un mate mientras se fuman algún pitillo, las "señoras bien" se reunen a almorzar en uno de los restaurantes del centro de diseño.

Todo parece surgir y renovarse, transformase y volver a resurgir dejando el pasado atrás. Pero de repente, camino a Corrientes se me muestra la que fuera un clásico de los clásicos (como el café Tortoni en la avenida de Mayo): la confitería "La Ideal".
Y al resbalarme entre sus puertas me introduzco, como si de una foto en color sepia se tratrase, en un mundo oscuro de luces amarillentas donde el tiempo pareciera haberse detenido y sólo sus figurantes hubieran experimentado su paso, cambiando sus esbeltas figuras por otras mas enjutas y curvadas... en el centro de ese espejismo decenas de mesas redondas de hierro forjado y marmol se encuentran rodeadas de sillas vacías y llego a contar, justo antes de retirarme para no romper el encanto, una o dos de ellas ocupadas por ancianas de pelo blanco que observan, con la cabeza medio inclinada y una mirada de nostalgia, a todas aquellas parejas que están bailando en un extremo al ritmo de un órgano que toca una melodía de tiempos que dejaron de ser.

Buenos Aires puede ser desconcertante, un día estas en un San Telmo abandonado, viendo las sombras de las casas que el sol clava en los adoquines como queriendo inmortalizárlas al mismo tiempo que oyes como un tanguero toca el bandoneon y al día siguiente no puedes caminar por esas mismas calles, estando estas abarrotadas de puestos de venta de antiguedades, artistas callejeros y turistas. Y entonces te preguntas: "que día fue el equivocado?".

Buenos Aires tiene la nostalgia que tan famosos hizo a sus tangos, en ella se mezclan pasado y futuro como si de uno solo se tratase, confundiendo al viajero que cree haber descubierto una de sus caras. En ella la tradición se une a la innovación, eso se ve en todos sus productos de diseño, en su música y su literatura y por supuesto... en su arquitectura, que a pesar de haberse desarrollado en un pais muy joven ha sabido marcar su propio camino.

Y podría seguir escribiendo sobre esta ciudad fantástica y a la vez cruel, porque eso si, para disfrutarla hay que disponer de unos buenos ingresos, sino, de la misma manera en que te encandila con sus brillos te escupe en algún vertedero del que ya no te deja salir... Pero lo dejaré aqui, para que la completeis con vuestra imaginación y para, quizás, seguir más tarde.

4 comentarios:

Ruthita dijo...

Gracias, Susana, por permitir que veamos Buenos Aires con tus ojos. Me encanta la manera que describes el mundo -- no miras solamente las cubiertas, las cáscaras externas, pero el interior... el corazón de las cosas que miras. Y no leemos simplemente tus palabras... que nos sentimos lo que describes. Es un regalo que das a tus lectores.
*un abrazo*

Susana Aparicio dijo...

huy... gracias por el cumplido... jaja... estas cosas me sacan los colores, de verdad, asi que con que me digas simplemente que te ha gustado esta bien, de verdad... jajaja, que vergüenza...

un abrazo!

arte-sano dijo...

Mira Su, que tardo paso, que tal? que lindo viaje describis, que bien escribis, pero nada, algun dia ire a la ciudad mas europea de america, y me paseare como hoy lo hize a traves de tus palabras,
gracias
ale

Clari dijo...

que linda descripción de la ciudad.. la verdad que a mi cada vez me sorprende más lo en movimiento que está.. sus atracciones turisticas, los restaurantes en buenos aires, paseos y su nivel comercial..
siempre está transformandose y eso a veces da un poco de miedo. de todos modos no deja de ser un maravilloso lugar en donde estoy contenta de vivir.