martes, octubre 19, 2004

El canto de las sirenas

De los ultimos mensajes que se dejaron me llamó la atención algo que dijo Enano en uno de sus comentarios "Esto me hace reflexionar sobre como el tiempo puede arruinar la relación entre una persona y un lugar", así que me puse a reflexionar yo también sobre este efecto.

Me ha pasado eso a mi con Amsterdam?" me he estado preguntando estos días (gracias Enano! con lo tranquila que estaba yo hasta ahora...), porque aunque dije que Amsterdam sigue siendo una ciudad preciosa, y lo es, si que es verdad que mi opinión sobre ella ha ido cambiando paulatinamente, Asmterdam ha dejado de ser el conjunto de fachadas de casas de muñecas que fuera para convertirse en algo mucho más complicado... pero vayamos por partes, que fue lo primero que me atrajo de esta ciudad sacada de un cuento de hadas?.

Recuerdo mi primera visita, era abril de 1990 y estábamos recorriendo Europa, era nuestro viaje de estudios... Llegamos a Amsterdam a la mñana temprano, el cielo estaba totalmente encapotado. El autobus nos había dejado en la parte trasera de la Estación Central, atravesamos sus pasillos, somñolientos, en busca de la entrada, bostezando a cada paso hasta que una corriente de aire frío nos hizo estremecernos y enfundarnos en nuestras bufandas y, mientras luchábamos con la cremallera de los anoraks, me fijé por primera vez en el espacio que me rodeaba. Estaba en medio del hall central, los ladrillos se elevaban formando arcos y la luz cenicienta de la mañana entraba filtrada por los cristales sucios de sus ventanas dándole un aire medieval, como si en una catedral me encontrase y en lugar del sonido del órgano sólo se escuchase el silvato de los trenes.

Una vez fuera comenzó a nevar, los copos parecían haber estado esperándonos porque nos abrazaban formando remolinos a nuestro alrededor como si estuvieran saludando a un viejo amigo despues de mucho tiempo. Nos pusimos a caminar, atravesamos el Damrak, llegamos a la plaza de Dam y desde allí nos internamos en el Jordaan, perdiéndonos entre sus canales. Y justo en ese momento salió el sol, ese sol de invierno gélido que ilumina como una bombilla de 25 Wat esparciendo una luz amarillenta que parecía sacada de un cuadro del Rijksmuseum. Las fachadas se inclinaban sobre los canales mirándose en la superficie espejada, los primeros brotes cubrían las ramas de los árboles y las bicicletas zumbaban por las calles. Creo que fue en ese momento cuando me enamoré de la ciudad de los los canales.

Y ahora? Ahora conozco también lo que sucede detrás de sus fachadas de caramelo y la oigo respirar, el efecto narcótico de su imagen se ha desvanecido y al canto de sus sirenas se han unido sus quejas y reproches.

La tierra gruñe herida por una linea de metro que nos está saliendo demasiado cara a los contribuyentes mientras las viviendas se hunden un poco más a su paso, tenderos arruinados exigen al ayuntamiento las compensaciones prometidas hace cuatro años y que para ellos ya van a llegar tarde... si llegan. El cesped del Museumplein está de nuevo cercado, impidiendo su entrada a los transeuntes, dándole tiempo para que se vuelva a recuperar después de la última manifestación y cuando podamos a pasearnos otra vez sobre él volveran a programar una actuación masiva que lo machacará y denuevo se cercará impidiendonos la entrada por un tiempo, espacio público?. Por las calles se pasean ordas de turista, como lo fui yo, invadiendo las calles, tiendas, museos y senderos de bicicletas, dando a la ciudad el aspecto eterno de una Disneylandia de entrada gratuita, impidiendo distinguir a sus habitantes de los visitantes... o estamos todos de paso?

Y su movimiento cultural? porque además de todos los museos estatales y privados de la ciudad... dónde se quedan los estudiantes de la Rietveldacademie al terminar sus estudios artísticos? y los de la facultad de teatro y bellas artes? dónde se encuentra la innovación cultural? donde están los jóvenes y no tan jóvenes dando forma a sus sueños?

Pero a pesar de todo esto os aseguro que da gusto pasearse por sus calles en los días soleados, es entonces cuando la ciudad recupera toda su magia, el tiempo pasado te vuelve a alcanzar con toda su fuerza y te hace recordar que eres un invitado privilegiado al que se le permite una estancia fugaz.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Ups, debo confesar que al comienzo de tu post me sentí como una persona que le dice a su amigo "De veras te parece linda esa chica?" y automaticamente siembra una semilla de duda en el enamorado. Creo que la relacion entre los lugares y las personas transita un camino inevitable. En la fase uno te enamoras locamente. En la fase dos comienzas a ser mas objetivo y encuentras algunos errores. Y en las fase tres (a la que no todos llegan) empiezas a alternar entre amor y odio de a ratos.
Pero es bueno darse cuenta de algo. Los lugares los hace su gente y es su misma gente quien los estropea. El problema es que la gente que hizo de un lugar algo agradable no la tenemos enfrente (está six feet under), mientras que la gente que hace que detestemos un lugar está mas a nuestro alcance (esta en la calle y en los gobiernos), por eso nuestro odio tiene más firmeza que nuestro amor.
Además, el paso del tiempo a largo plazo es fundamental en esta ecuación. Pensar en Amsterdam mientras se hacian sus puentes, se secaban sus tierras o se instalaban las vias del tranvia puede desinflar cualquier romance, pero hoy esos puentes, esas tierras y esos tranvias son incomparables.
Saludos,
Enano.
Ps: Adoro Amsterdam pero no creo que me enamore de su subte, lo siento.

arte-sano dijo...

Me pasa con la ciudad en que vivo, te enamoras, no te queres ir, pero al mismo tiempo la odias, y le encontras tantas arrugas.

Fabrizio dijo...

Susana: antes que nada felicitarte por el cambio en tu blog y la nueva foto en tu perfil. Desgraciadamente el que vive lejos de su ciudad natal la idealiza, la transforma en su mente y la llega a amar con defectos y virtudes como se ama a una persona.

Susana Aparicio dijo...

Enano... jajaja, si, eso! sientete culpable... jeje
Ahora en serio, es verdad lo que dices sobre las fases que uno puede llegar a experimentar con respecto a su vision de la ciudad, por otra parte te aseguro que si estudias la historia de Amsterdam, de como fue surgiendo te enamorarias igual del momento en que estuvieron construyendo sus puentes y railes de tranvia... he visto pocas ciudades que hayan sido planificadas desde un inicio y Amsterdam lo fue practicamente desde sus primeras casas (alrededor del 1250 creo recordar).
Por lo del metro no te culpo jaja, creo que hay pocas ciudades que se puedan enorgullecer de su sistema subterraneo, no es algo que suela ser tan representativo como los canales o los tranvias en el caso de Amsterdam... a excepcion de San Petersburgo, que es algo digno de ver, una visita a esta ciudad y sus estaciones de metro esta en nuestra lista de espera.

Ale, creo que a la larga es lo que nos pasa a todos con nuestro entorno verdad? al principio nos sorprende todo, de ahi pasamos a una enorme critica (de donde yo vengo no seria asi...) y finalmente le volvemos a ver el lado bueno sin perder las arrugas de vista, como tu dices (me ha gustado).

Fabrizio, gracias! me alegra que te haya gustado :o), la foto de mi perfil es Montevideo y la del encabezamiento Buenos Aires.
Con respecto a la idealizacion del lugar del que venimos...si, te doy toda la razon. Todos tendemos a eso, luego llegamos a nuestro lugar de origen y nos sorprende que no sea tan fabuloso como lo teniamos en mente. Yo provengo de una ciudad pequeñita del norte de España (Huesca) y antes de venir a Amsterdam estuve viviendo un par de años en Zaragoza y La Coruña asi que ya estaba curada de sustos... jaja, ademas, siempre he sido bastante critica con las ciudades en las que he vivido y una vez aqui era consciente de que lo que echaba de menos no era lo "bueno" que es todo en España sino lo buenos que eran mis recuerdos. Creo que es importante ver eso porque sino uno nunca esta contento con su lugar de residencia, siempre es "mejor" lo anterior o lo ya conocido.

En la facultad, aqui en Amsterdam, me decia una vez un compañero que acababa de estar en Barcelona
-"Barcelona es una ciudad preciosa pero no termina de gustarme",
-"porque no?" le pregunte yo,
-"porque no puedo encontrar lo que tengo aqui, los sitios a los que voy con mis amigos los fines de semana".
Me dejo pasmada
-"pero... no tienes que buscar alli lo que ya tienes aqui, en primer lugar porque no lo vas a encontrar nunca, en segundo lugar porque si ya lo tienes en Amsterdam para que lo quieres tambien en otra ciudad? busca en ella lo que tiene para ofrecerte que no encuentres en esta, sino no le encontraras nunca su valor..."

Es sorprendente la inclinacion que tenemos en buscar lo que ya conocemos en otros sitios intentado hacerlos nuestros, el problema es que muy dificil encontrarlos porque no es solo el lugar lo que queremos reconocer sino tambien los sentimientos que lo acompañan y eso es algo que solo surge con el tiempo...

Fabrizio dijo...

De acuerdo contigo, el ser humano se resiste a los cambios tal vez por eso el dicho de mejor malo conocido que bueno por conocer. Yo tambien soy de un pueblo pequeño y siempre sentí que me quedaba "Chiquito" por eso a los 17 años me fui a una ciudad que era cabecera de provincia y luego a otra mayor y por último a la Ciudad de México que es enorme pero ya siento que me queda muy justa. Por el momento sólo sueño con cambiarme.

El cuartoscuro dijo...

Es dichoso que se enamora del lugar en donde vive, debe ser horrendo vivir en un lugar que uno lo siente ajeno.
Gracias por visitar mi blog, el tuyo es excelente, asi que seré una visitante constante. Un saludo

Planeta Urupagua dijo...

Amsterdam: Retira de mi ese Calíz!!.

Me gustó este blog, mis amigos resumirían con un "la mueves bien", de seguro habrá próximas visitas.

Salud

Guillermo dijo...

...esta muy bueno tu articulo. Y si, es cierto que el tiempo y quiza la distancia puedan echar a perder la relacion entre una persona y un lugar. Estoy bastante de acuerdo con los que dicen que no soportan a veces vivir en esta ciudad,(en la ciudad que vivan), pero no soportarian tampoco irse de ella. A veces es importante plantearse esa posibilidad para saber cuanto quieres algo, a algun lugar o a alguien.
Muy bueno tu "cambio de look", jeje, nos vemos por aca.

jAz dijo...

Gracias por compartir tu experiencia sobre tu descubrimiento de Amsterdam y la relación que guardas con ella, en mi opinión, las ciudades tienen personalidad propia, como con las personas, a veces nos identificamos con algunas y chocamos con otras, no basta con ser turista para conocer una ciudad hay que experimentar la vida en ella para poder ver todas sus caras y así conocerla realmente...

Saludos!

Manuel dijo...

Tienes suerte, yo odio vivir en Granada, es una ciudad que no me gusta, tambien es cierto que a veces me pregunto ¿me gustaria una ciudad que no fuera Cadiz?, no lo se.

un beso de un gaditano

Susana Aparicio dijo...

Nina, un gusto verte por aqui! yo ya soy asidua del tuyo ;o)

Ricardo, bienvenido! espero mas de tus comentarios entonces... jaja

Guillermo, lo mismo te digo, espero leerte mas amenudo por aqui tambien.

jz, totalmente de acuerdo, una ciudad hay que vivirla para conocerla realmente.

Miguel, y porque no te gusta Granada??? porque no tiene mar?