miércoles, agosto 03, 2005

La maquina del tiempo


Oporto 2005, foto: Susana Aparicio

Nuestra llegada a Oporto fue recibida por una lluvia de cenizas y una luz sepia que cubría toda la ciudad creando la ilusión de estar viendo un Oporto de tiempos pasados. No sé si se debió al libro que me estaba leyendo durante esas vacaciones pero la ciudad se me presentó como un entorno subrealista, imagen que no sólo sugía por la luz que caía sobre la ciudad y que se reforzaba al observar sus edificios en los que sus fachadas estrechas, de azulejos desdentados como bocas a las que les faltan piezas, y ventanas rotas que hacían moverse al viento cortinas desgastadas y desteñidas por el sol. Esa imagen novelesca, digo, no salía solamente de sus fachadas que se alzaban entre ropa colgando a lo largo de pendientes interminables, sino también de un ambiente de lujo de principios de siglo que todavía se respiraba en el café Majestic, a pocos pasos de otro entorno del mismo principio de siglo, de clase obrera este, con que nos encontramos al entrar en el mercado central, donde las fruteras y verduleras charraban por sus pasillos sin prestar demasiada atención a los turistas (nosotros) perdidos en el tiempo. Iglesias recubiertas de azulejos observaban a los paseantes sin inmutarse, al igual que sus habitantes, absortos en sus quehaceres diarios.

La maquina del tiempo se volvió a poner en funcionamiento nada más pisar las escaleras mecánicas que nos llevaron al metro: un espacio blanco, inmaculado, cubierto de baldosas que despedían reflejos de ópalo nos salio al encuentro. En el andén estuvimos estudiando los croquis de Souto de Moura, aumentados a tamaño gigante, que colgaban de las vayas tras las cuales continuaban las obras de construcción y que nos mostraban cual sería el resultado final. Un metro urbano que parecia sacado de una película futurista nos abrió las puertas, y através de sus ventanas de pecera nos mostró una serie de imágenes esterilizadas de estaciones igualmente blancas e impecables, viviendas en construcción de Alvaro Siza, blancas, rectilineas, elegantes, para dejaronos finalmente en nuestro destino: estación Casa da Música. Parada obligatoria para todo aquel que no se quiera perder la última obra entregada de Rem Koolhaas y que se nos presentó de una manera muy curiosa al llegar a ella por la "puerta de atrás"... la impresión que me causó? ... eso mejor lo dejo para otro post.

8 comentarios:

Joaquim dijo...

Estuve en Oporto en febrero de este año. Recuerdo por sobre todas las cosas una tarde de lluvia suave, viendo cosas muy bellas desde la ventana de mi hotel: cómo la gente atravesaba la elipse de la plaza Batalha caminando en todas las direcciones, apresurando apenas el paso; los mil grises matizados sobre las fachadas y el pavimento mojados; la iglesia que cierra un lado de la plaza, con sus azulejos blancos y azules brillando recién lavados por la lluvia.

Ah! Y un bacalao indescriptible en Chez Lapin, un restaurante popular junto al puerto :)

r con r dijo...

Susana, es la primera vez que entro a tu blog, me agrada mucho poder ver con tus ojos otros lugares.

MrMann dijo...

Es que los que no viajamos no podemos añadir ningún comentario...

Carmen dijo...

Tengo en la reserva de viajes volver a Portugal. Hace mucho que estuve, y me quedé con las ganas de volver...
La Haya, muy bien.
Ahora tenéis que devolvernos la visita :-)

Agustin dijo...

Excelente imagen, muy grato espacio que da nivel al ambiente aqui. Saludos.

Rain dijo...

Estación Casa de Música:

¡Qué maravilla!.
¿Me permites escribir un poema que se titule así?
Releeré tus posts para viajar...
gratamente.

Susana, este viaje ha agudizado tu percepción poética. Celebremos por ello!. ¡Salutes!

jAz dijo...

pero que lugares maravillosos los que andas conociendo, un abrazo!

Susana Aparicio dijo...

Hola Joaquim, bienvenido! muy bonita la imagen que describes... y gracias por el dato! lo apuntare para la proxima vez ;o)

Hola r con r, bienvenido tambien, espero verte entonces mas amenudo por aqui :o)

Nicolas! como que no viajas! si estoy siguiendo tu blog y no es que estes precisamente estancado...

Hola Carmen! estas navidades nos pasaremos por Huesqueta, a ver si podemos hacer una escapada y nos vamos a conocer SS. Ya te avisaremos :o)

Agustin, te doy la bienvenida a ti tambien y muchas gracias por el comentario!

Vir, estare esperando tu poesis "estacion casa da musica" jajaja, que tremenda...

jz! un gusto volverte a ver por aqui! en uno de estos dias te vamos a visitar a ti... jejeje.

Un abrazo!