martes, noviembre 30, 2004

Cuestion de costumbres


Todos los días, al volver a casa del trabajo, no puedo evitar el hechar un vistazo por la ventana de la cocina del vecino del nr. 49. Tengo que aclarar que la cosa no es dificil, aquí en Amsterdam muchas viviendas tienen una parte en el "sótano" con ventanitas que dan a la calle y que quedan a la altura de la rodilla, la ventana de la cocina de mi vecino es una de estas.

Como através de esta ventana se mira hacia abajo, estando en la calle, la vista que tengo es siempre de las baldosas de la cocina, las sillas y la mesa que tienen junto a la encimera. Y es esa mesa la que me tiene fascinada... por las mañanas no se atisva ni rastro de movimiento en la casa pero por la tarde... a eso de las seis... siempre hay sobre el mantel de plástico a cuadros blancos y azules una tabla de quesos acompañados de una botella de vino, a veces los quesos son sustituidos por fiambres y el vino por cerveza. La mesa está iluminada por una lámpara que no llego a ver y junto al queso... unas manos sosteniendo un periódico.

Nunca he visto el rostro que corresponde a esas manos, en mi imaginación le he aplicado el de un señor de cincuenta, casi sesenta, años y pelo gris. Cuando sólo es una mano la que sujeta el periódico me imagino la otra ajustando las gafas sobre la nariz. Como ya he dicho nunca he visto su cara, ni querría verla, seguro que no corresponde con la de mi personaje y perdería la gracia ver cada tarde esas manos sujetando el periódico junto a la tabla de quesos.

"Es gracioso ver que siempre se toma la misma picadita a la misma hora" le digo a Juan mientras nos tomamos el café con leche y la tostada de las seis y media.

7 comentarios:

arte-sano dijo...

susana, siempre que te leo me doy cuenta que tenemos varias cosas en comun, el observar a la gente es una de ellas, en el tren, en la calle, en las estaciones, y desde la ventana de mi sala hacia la casa de enfrente, donde una mujer como de 30 y pico de años, pasea por la web todos los dias, jamas la he visto en la calle y parece triste.
algun dia le dedico un post.
saludos

Rorschach dijo...

jejejeje Sí q es gracioso :D

Y vaya misterio! Q intriga :p Pero como tú dices es mejor no desvelar nunca esos misterios para dar más vidilla y tener ciertas ilusiones :)

Oye, y la foto no será de la cocina de tu vecino, no??? A ver si te van a pillar y se van a mal pensar :p jejeje

Un abrazo

lefou dijo...

bajo ninguna circunstancia lo vayas a conocer o a curiosear pàra vere su rostro, lo fantastico de estos personajes es que uno les construye historias, les descompone el pasado, o bien les arregla la vida..
ojala escribieras algun historia imaginaria del señor de los quesos..
saludos

Fabrizio dijo...

Me fascina la forma que tienes de observar las cosas, aparentemente cotidianas y sin importancia. Pero como buen cubano soy muy abierto y espontaneo, ya yo hubiera tocado a su puerta y lo hubiera invitado a una cerveza. Como dices es cuestion de costumbres, mi mujer es mexicana y ha vivido siempre en esta ciudad, ella no conoce siquiera a los vecinos que viven en la cuadra y yo que me paso el dia fuera de casa los conozco a todos, los saludo y platico con ellos.

Teresa dijo...

Lo bien que me lo iba a pasar yo en Amsterdam con esas ventanas!!! jejeje

nacho dijo...

Yo miro a través de esta ventana que es tu blog y te imagino imaginándote a tu vecino al que tu miras a través de su ventana.
Y seguro que tu le imaginas imaginándose vidas que el mira a través de ventanas imaginarias.
Nuestras vidas son ventanas por las que nuestros vecinos no nos ven, nos imaginan.
Precioso.

Susana Aparicio dijo...

Ale, me encantara leer la historia de tu vecina... la espero!

Roschach, noooo... no es la mesa de mi vecino...jajaja aunque te aseguro que estoy tentada de sacarle una.
La foto la saque en casa de unos amigos a la mañana siguiente de una copiosa cena y... las botellas nos miranban culpables... ;o)

le fou, por ahi lo hago algun dia... :o)

Fabrizio, aqui en Holanda los vecinos apenas se cnnocen entre ellos, por lo menos en las ciudades. Creo que les daria un susto de muerte con solo llamar a su puerta y decir "buenas... soy la vecina"... jajaja, si hasta con los amigos tienes que planear cita antes de pasar por su casa a saludarlos!

Teresa, estoy segura de que te encantaria, yo en invierno me quedo literalmente pegada a las ventanas de esta ciudad.

Nacho... gracias!