
Smoke, Victor Bonderoff (used with permission)
Cada ciudad tiene cafés a los que vamos con diferentes fines, hay cafés a los que se va con amigos para tener una buena conversación, a otros vas con tu pareja a desayunar los domingos, los hay a los que vamos solos para leer un buen libro, dejar correr los pensamientos, escuchar un poco de música o por el sol que calienta su terraza en verano.
Cada ciudad que he visitado durante mi vida tiene un trayecto de cafés que he acabado marcando en el mapa de mi memoria, todos tienen sus historias, las que he vivido yo y las que han vivido y viven sus visitantes. Todos ellos son testigo de nuestro paso furtivo y en todos ellos hay siempre alguien para el que gran parte de su vida, y quizás los momentos más importantes, se ha desarrollado en ese preciso café.
Es en uno de estos cafés en los que me gustaría sentarme varios días, con mi café con leche y un croissant, a observar a sus ocupantes y poderme imaginar sus historias, oir trozos de conversaciones y crear una sola vida con todas ellas. Y, quien sabe, quizás haya existido alguna vez una historia así...
Aquí en Amsterdam hay varios cafecitos que tienen mi predilección, cada uno tiene una afluencia de personajes diferentes: desde los jóvenes yuppies del KNSM-eiland hasta la mezcla pseudo cultural del decaido De Balie o el únicamente visitado por holandeses Elsa´s.
En cada uno de ellos se ha quedado un pedacito de mi vida en Holanda, mis sueños y mis frustraciones. A algunos he dejado de ir mientras me digo "me queda demasiado lejos" sabiendo que no es esa la razón principal sino que en él se encierra una parte de mi historia que ya terminó y que está bien que se haya quedado allí. A otros voy disfrutando del nuevo capítulo que se está escribiendo en ellos, frescos y llenos de luz.
Así como muchos de nosotros asociamos partes de nuestra vida a canciones escuchadas o cantadas en ese periodo en concreto, yo tengo todo un trayecto de café en café que la describe. Y cada vez que atravieso el humbral de uno de ellos me llegan de golpe los recuerdos y sensaciones vividas, haciéndome retroceder en el pasado y proyectándome al mismo momento en el que mi pié atraviesa esa linea invisible que me devuelve al presente.










