lunes, enero 10, 2005

A ciegas


Ceguera, María de la Vega

Este fin de semana comenzamos a leer "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago. Digo que comenzamos porque siempre hay algún libro que elegimos para que Juan lo lea en voz alta en la cama, poco antes de irnos a dormir, y con los que yo me quedo dormida "como un zapato" según dice. Pero la trama es en realidad tan interesante que en vez de dormirme me mantiene despierta por horas mientras le doy vueltas a la cabeza pensando como debe de ser el quedarse ciego de repente y todas las consecuencias que esto implica.

Recuerdo que en la facultad uno de los proyectos que nos dieron fué diseñar un espacio despertando todos nuestros sentidos, para hacernos conscientes de lo que eso significaba nos dividieron en grupos de dos y, mientras le ponían una venda en los ojos a uno, le explicaban al otro que desde ese momento él era el lazarillo de su compañero y que tenía que pasearlo por fuera de la facultad para experimentar todos los inconvenientes con los que se encuentran los ciegos. El mayor problema era que "fuera de la facultad" significaba uno de los mercadillos más concurridos de todo Amsterdam, el del Waterlooplein, y los choques con otros transeuntes, objetos colgando y mercancía esparcida por el suelo eran inevitables junto con los consiguiente insultos de mercaderes y paseantes. Fue una experiencia inolvidable... pero que no quiero volver a repetir nunca mas (y aún menos por razones físicas).

Resulta incómodo pensar lo dependientes que somos de todos los sentidos y sobre todo de la vista... "qué pocas cosas estan pensadas para los invidentes u otros discapacitados! y... cuantos libros habrá en braile?" - esto último me lo preguntaba aterrada ante la idea de no disponer casi de libros o su dificultad para conseguirlos- "y lo peor de todo... es el braile internacional? o tiene cada país sus propias reglas, acentos y palabras?".

Se que, contra lo que nuestra lógica nos pudiera dictar, el sistema de signos de los sordos difiere por paises y que, curiosamente, aunque se aprendan los signos de otro país se puede mantener un acento que nos delate como extranjeros. Realmente nos es tan sorprendente si nos paramos a pensar, porque si nosotros utilizando el lenguaje hablado y escrito tenemos centenares de idiomas... porqué no iban a tener los sordos y los ciegos también sus propios símbolos para explicarse entre ellos?

Preguntas que a cualquiera que ya esté enterado del tema le parecerán tontísimas pero en las que, si no lo necesitamos, no nos paramos a pensar nunca.

Cómo será un mundo sin colores, formas y luces?... seguramente un mundo lleno de sonidos, olores y texturas...

9 comentarios:

nacho dijo...

Intentar, sólo intentar, ponerme en el lugar de diferentes personas con discapacidad ha sido todo un descubrimiento en mi vida. Es todo tan distinto y tan igual a la vez. Creo que tendemos a asimilar a los demás a nosotros mismos, que todos van a percibir como nosotros. Es falso. Y cuando nos encontramos a alguien con capacidades muy diferentes a las nuestras ..., nos preguntamos. Y nos damos cuenta de nuestros propios límites.

Vincent dijo...

Que excepcional la ultima frase, plena de contrastes peregrinos, con este enunciado nos incitas a repasar que el mundo exterior se percibe aún mejor con el resto de los sentidos. Siempre dejamos de lado apreciar en contexto todo lo bueno que nos rodea.

Super interesante tu nota.- Gracias por la inspiración.-

Fabrizio dijo...

Me gustó tu post, el hecho de Juan lea para tí me parece un gesto de ternura infinita de él hacia tí ¡Cuidalo mucho! Hablando de discapacidades, es triste ver la gente que la padece y es más triste aún que muchos no tienen conciencia de ello y en ese caso son más incapaces, más ciegos porque son ciegos del alma y del corazón, le funcionan los ojos pero no ven o no quieren mirar a su alrrededor a esos ¡Que Dios los ayude!

Luc dijo...
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Luc dijo...

A veces me pregunto qué exactamente ven los que sean capaces de distinguir perfectamente todos los colores. ¿Disfrutan más de los cuadros que yo? ¿Saben apreciar mejor las fotos?

Otras veces me pregunto cómo sería mi mundo si hubiera nacido ciego. ¿Sería capaz de imaginarme qué me estoy perdiendo? Supongo que me lo explicarían, pero aún así... Creo que sería tan difícil como imaginarse otra persona un sentido adicional, aparte de la visión, la audición, el olfato, el tacto y el gusto. A lo mejor, como tendría los otros sentidos mejor desarrollados, y, al no ser capaz de imaginarme qué es la visión, no tendría la sensación de estar perdiéndome algo. Bueno, no lo sé.

Magda dijo...

Susana ¡Qué ternura que te lea Karl antes de dormir!

Tener una discapacidad debe de ser muy triste, sobre todo la ceguera porque te impide ver el mundo y sus bellezas. El mundo poco cuida de sus discapacitados, falta que existan comodidades para ellos, a veces parece como si no existieran... Que pena.

Un abrazo Susana, que bueno que ya están de regreso ;)

jAz dijo...

Cómo extraño que alguien me lea antes de dormir, actividad que tengo que realizar por mi misma desde ya hace muuuchos años; con tus palabras me despertaste los recuerdos de la infancia cuando mi padre me leía (siempre una historia diferente) antes de conciliar el sueño. Hermosa costumbre esa de leerle a alguien, y aún más de escuchar de alguien los sonidos de la literatura, prescindiendo, por un momento, de nuestros propios ojos...

Susana Aparicio dijo...

Nacho, si, pero que dificil es descubrir ese mundo... creo que hay cosas que si no las has vivido no las llegas a entender nunca, y una de ellas es el mundo de los discapacitados.

Vincent, gracias!! que bonito el que te haya servido de inspiracion!

Fabriziio,ya lo creo que lo cuido!
Y si... ser ciego de conciencia es lo peor de todo...

guiri, mira... no se me habia ocurrido eso, el no poder imaginarte como debe de ser el tener otro sentido (en este caso el de la vista) si nunca se ha tenido... muy interesante.

Hola Magda! un abrazo!

Hola Jazz! si... no siempre son necesarios los ojos para disfrutar de segun que cosas... ;o)

MrMann dijo...

Yo sólo puedo decir que soy un lector ávido de Saramago y que, sin embargo, no creo que pudiera volver a enfrentarme a la lectura de "Ensayo sobre la ceguera". Es la novela más dura que haya leído nunca. El mejor retrato de la bajeza humana que yo haya leído.
Recomiendo "Todos los nombres"