miércoles, agosto 18, 2004

Problemas básicos.



Ayer leía en el periódico que una de las cosas más irritantes que experimentan los holandeses en los campings es ir al servicio: wateres sucios, huecos en los que acuclillarse porque no hay ni taza, la sonoridad de algunos en los que hasta el más mínimo "silvido" tiene su eco y, sobre todo, tener que atravesar el camping con el rollo de papel higiénico en la mano.
Pero este no es sólo un problema de los campings, cuántos de nosotros no hemos tenido que ir derepente al servicio estando de paseo por la ciudad? claro, que no andamos siempre con un rollo bajo el brazo, pero sí habremos jurado y perjurado por no tener un triste pañuelo de papel a mano en el momento oportuno. Y dónde buscamos nuestro alivio cuando nos agarra la necesidad? en cafés, restaurantes, servicios públicos callejeros... pero como no existen planos donde estén indicados (como los museos, iglesias y demás necesidades turísticas) ni hacen una selección dependiendo del estado en el que se encuentren nos tenemos que conformar con lo primero que nos encontramos.

Afortunadamente nosotros tenemos un amigo que tiene como hobby entrar en los servicios para ver cómo son y en cúal se encuentra mejor para cuando lo necesite, se los conoce todos, desde los de la Estación Central hasta el hotel Hilton. Si quereis seguir su consejo para cuando esteis en Amsterdam: id al hotel Ibbis, junto a la Estación Central. Según él apesar de que el edificio es uno de los más feos de Amsterdam sus servicios te hacen sentir "como si estuvieras en casa", sólo tienes que entrar con aires de estar pasando allí unos dias para que el de la recepción no te diga nada.

Y a qué viene todo esto? bueno, leyendo el artículo me di cuenta una vez más de que los servicios públicos son el patito feo de las ciudades: se esconden a los ojos de sus habitantes y turistas, se descuidan, todos vamos de malagana y sin embargo... los necesitamos! (son como los padres durante nuestra pubertad).

En Amsterdam tenemos unas cajitas metálicas redondeadas donde se oculta la parte central del cuerpo y desahogan en los canales, los fines de semana llenan la ciuad con unas cosas monstruosas de plástico gris que sólo estan destinadas a los hombres (hacen la función de esquina o arbol) y que recogen ese líquido tan incómodo (podeis verlos en la página de Juan); en ciudades como Utrecht y Zaragoza he visto una especie de urnas gigantes en medio de la calle en las que introduciendo una moneda se habre una puertecita que da paso a un servicio minúsculo, cuando entras se vuelve a cerrar y al salir se limpia automáticamente. Yo sólo he entrado una vez por pura necesidad, pero os aseguro que me pegue todo el rato pensando "y si ya no puedo salir más?" o "que pasará si el desinfectante se dispara cuando todavía estoy dentro?".

El único servicio público callejero que me ha gustado por su estética es el que realizó Rem Koolhaas junto con el fotógrafo Erwin Olaf en la ciudad de Groningen (Holanda). un pequeño inconveniente es que uno nunca sabe si ya hay alguien dentro, y como no tiene puerta...

En fin, no se puede negar que necesidades tan básicas como pueda ser ir al servicio puede llegar a suponer un gran problema en el momento menos pensado, más aún si paseamos por pueblos o ciudades holandesas en los que a veces las viviendas se multiplican ante nuestros ojos sin poder ver en el horizonte ni el más mínimo indicio de un café que pueda significar nuestra salvacion...

Moraleja: llevad siempre suficientes pañuelos de papel en el bolso (o bolsillo) y una cajita de cartón para ocultar las partes más púdicas en los momentos más difíciles (tipo toalla en la playa).

3 comentarios:

Fabrizio dijo...

Lo que dices es cierto, yo creo que soy un poco como tu amigo, me conozco todos los baños, pero no por pura curiosida, tomo mucha agua y es necesario sacarla del cuerpo. Los hombres tenemos la ventaja de que podemos hacerlo de pie y no nos importan mucho las condiciones higienicas del baño. En la ciudad de México, en el centro hay unas cabinas plástica infames pero es mejor que si no existiera nada. De todas formas toda la ciudad está salpicada de cafeterias y tiendas que tienen servicios en condiciones adecuadas. En muchos de ellos tienen a personas que se encargan constantemente de limpiarlos, a estas personas no les pagan nada, sólo la propina voluntaria de los clientes los mantiene, en general los encargados son muy atentos, te indican donde está el jabón para las manos y te alcanzan el papel para secarte. Tambien ponen a tu disposión perfumes baratos (Que resultan geniales cuando uno se va de juerga y huele a perfume de mujer pública, gel para el pelo,hasta pastillas de menta para tapar el aliento alcoholico. En las carreteras de México, si uno usa autopistas en cada caseta de cobro hay baños en bastantes buenas condiciones. Alguna ventaja tiene que tener uno de vivir en un país tercermundista.

Susana Aparicio dijo...

Pues no te esperes algo asi si alguna vez vienes por Amsterdam... jajaja, aqui no hay cosa mas sucia que los servicios de un cafe o restaurante y tambien te cobran eh! no es que la señora acepte cualquier propina, te pone directamente lo que cuesta ir al baño.

Y bueno, para ver los servicios publicos callejeros pasate por el blog de Juan (relatos de Kalf) y veras unas cuantas fotos ;o)

Magda dijo...

Los fantasmas del sombrerero está excelente, Susana, me encantará conocer tu opinión.

Con respecto a lo que dices que en Amsterdan se acostumbra comer en la calle, en México también. Papas fritas con salsa de tomate y mostaza o taquitos o tortas (lo que llaman en españa bocadillos), dulces, pepitas, cacahuates, etc., y ¡sabe rico! sobre todo cuando son las 3 y desayunaste a las 7, uf!! desfalleces de apetito y te sabe a gloria lo que comes.